Ahora que empezamos el año con nuevos propósitos y desafíos, quiero recordarte todo lo que puedes lograr, con un poema que escribí hace más de 10 años. Me lo enseño la vida y me lo recuerdo cada día: ¡Nada es imposible!.

 

Viviendo aprendí

que desear no es suficiente,

que es necesario soñar,

que las estrellas brillan lejos,

pero las puedo alcanzar.

 

Que si solo llego arriba,

más allá con los demás.

Que si solo sueño alto,

sueño en grande cuando hay más.

 

Que sentir me da la fuerza,

que contagio en mi andar.

Que la pasión me lleva a cielos,

imposibles de ganar.

 

Que la soledad me da la vida,

tanta vida como amar.

Y que amar más que sentir,

es darse a los demás.

 

Ahora sé que nada es lo que parece,

y todo es en realidad.

Que somos seres iguales,

que no tenemos igual.

 

Por ello miro al frente,

sin dejar de caminar,

que perderse es tan digno

como digno es luchar.

 

Y mientras sigo adelante

trato de recordar…

que soñar es poder,

y que unir es crecer,

que sentir es llegar,

y que amar es ofrecer.

 

¡Que nada es imposible!.

 

Que tropezar no es caer,

que perder no es fracasar,

que atreverse es vivir,

y vivir es mucho más.

 

Y aprendí, y decidí…

Decidí amar la vida,

y vivirla, ¡de verdad!.

 

Ignacio Bernabé

 


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