Un ejercicio de aprendizaje sobre el cambio, a través de una de las mejores películas de este año, basada en la vida de Nelson Mandela.Soy el amo de mi destino. Soy el capitán de mi alma. Estos versos propios de un líder, pertenecen a Invictus, un hermoso poema de William Ernest Henley, que sirvió de inspiración a Nelson Mandela durante su cautiverio. Invictus es también el título de la última joya de mi admirado Clint Eastwod. Basada en el libro “El factor humano” de John Carlin, está inspirada en la historia de Nelson Mandela y Francois Pienaar, capitán del equipo sudafricano de rugby, y de como ambos lograron unir a su nación, para provocar el cambio que esta necesitaba.

Invictus cuenta cómo Mandela, tras su liberación en 1995 (preso durante 27 años), sabe reconocer una oportunidad en el Mundial de rugby, para generar un entusiasmo nacional alrededor de los Springbocks (gacelas); nombre con el que se conoce al primer equipo sudafricano (mayoritariamente formado por blancos entonces), que hasta la fecha había representado la intolerancia, la desigualdad y la represión hacia los negros, llegando a convertirse en un símbolo del apartheid.

En aquel entonces la nación se encontraba al borde de una guerra civil, debido a que la mayoría negra no podía olvidar la opresión sufrida por la minoría blanca que hasta ese momento había gobernado Sudáfrica. Mandela, elegido presidente tras su liberación, proclamó una y otra vez que «el pasado es el pasado, y lo que realmente importa es el futuro». De esta manera trasmitió al pueblo ávido de venganza, que el cambio que necesitaba la nación, sólo sería posible modificando el pensamiento y el sentimiento de cada uno de sus ciudadanos; un cambio desde el interior, para poder caminar libres y decididos hacia un futuro mejor.

“Un equipo. Un país”. Este fue el lema elegido para despertar la pasión. Crear un sentimiento de unidad entorno al equipo de rugby, se convirtió en el primer asunto de estado. De esta manera Mandela, contra el aparente criterio lógico de la mayoría, y frente a la incomprensión incluso de su propia familia, supo crear y trasmitir una visión de futuro, en la que el odio y el rencor desaparecían a través de un proceso de reconciliación, para empezar a construir desde una sólida base de perdón, respeto y concordia.

Mandela nos ha dejado muchas lecciones a lo largo de su vida. Pero la historia emocionante que nos traslada el genial Eastwod, pone de relieve una vez más que el cambio primero debe ser un cambio de paradigma provocado desde una nueva visión, para después convertirse en una acción guiada desde la pasión; justamente lo que Mandela supo hacer muy bien.

Como dice Juan Carlos Cubeiro recordando al gran Leonardo Da Vinci: «vivimos un cambio de época, no una época de cambios». Y así es. Una nueva época, que a pesar de las dificultades actuales, promete ser ilusionante; donde las personas vamos a tomar más protagonismo que nunca en las organizaciones. Una nueva época en la que debemos recuperar los valores perdidos y aflorar y poner en acción el talento oculto en cada uno de nosotros. Una nueva época definida por un nuevo liderazgo y marcada por las relaciones sociales, donde las empresas deben ser entes abiertos y dinámicos que promuevan en su seno la creatividad, la innovación y el aprendizaje, y trasciendan sus fronteras para crecer en comunidad, y conforme la sociedad demanda de ellas. Como dijo Mandela: «la inspiración es la clave para hacer ver a los demás que son mejores de lo que creen. Para construir nuestra nación, todos debemos superar nuestras expectativas». Superémonos entonces para despertar una nueva visión, y construyámosla desde la pasión. Al igual que las manos blancas y negras que lucharon por levantar aquella copa de campeones en el Loftus Verstfeld de Pretoria, somos ya muchas las manos dispuestas a construir desde un nuevo paradigma; un paradigma que nos lleve hasta un futuro mejor para todos. Así pues; ¡visión y pasión para el cambio!.

Este post ha sido publicado en el diario El Levante EMV (Trabajo y Formación), el pasado 7-10-2010: Ver artículo «Invictus: visión y pasión por el cambio«

3 Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Publicar comentario