Un emotivo testimonio que nos traslada importantes enseñanzas sobre el valor del equipo, sin duda el más necesario en las organizaciones para afrontar situaciones difíciles como la actual.

Roberto Sylvester fue Capitán de navío de la armada argentina y sirvió a su país durante 33 años, retirándose finalmente por decisión propia después de ser comandante de la fuerza aeronaval nº2 y piloto de caza durante 18 años, declarándose especialmente feliz durante este tiempo.

Este exmilitar de élite explica que los pilotos de caza son gente tremendamente competitiva, y que todo lo miden para mejorar continuamente y saber manejarse con eficacia en situaciones de crisis.

Como piloto de caza que experimentó situaciones extremas a lo largo de su carrera y especialmente en la guerra de las Malvinas en 1982, no se considera un hombre de hierro o especial, como quizá mucha gente pueda pensar. Silvester se considera un ser humano como cualquier otro: con sus fortalezas y también con sus debilidades. El expiloto de caza explica que conoció el miedo a los 22 años y que desde entonces jamás le abandonó. Tuvo que aprender a manejarlo para poder convivir con él.

Durante su dura experiencia en la guerra de las Malvinas, en sus propias palabras: «lo único que nos importaba era la gloria, y que la historia no nos pasara por un costado». Su vida y la de su equipo iba en ello.

Sin embargo, esa actitud valiente se veía presionada debido a que su escuadrilla estaba pasando por el peor momento de su historia. Los aviones estaban fisurados, o como el mismo expresa: «abandonados». Según Silvester esos aparatos no iban a volar más. Ellos eran los últimos pilotos que los utilizarían y precisamente en un conflicto armado de gran relevancia y peligrosidad.

A esta dificultad se sumaba otra especialmente a tener en cuenta. Y es que como él mismo afirma: «volando 500 kilometros mar adentro, si algo sale mal nadie te va a ir a buscar». Prácticamente no había capacidad de rescate.

Aun así y sin realmente saber porqué, todos los miembros de su escuadrilla aceptaron volar. Sin embargo, volando en estas condiciones extremas estaba absolutamente convencido de que la próxima misión moriría. Este convencimiento de que no iba a sobrevivir, supuso una experiencia vital para él que le llevó a preguntarse por el motivo de su importante decisión. Nadie puede estar dispuesto a dar su vida por algo, sin saber al menos realmente por qué.

Finalmente encontró la respuesta: «lo hice por el grupo de seres humanos que convivió conmigo las 24 horas al día durante todo ese tiempo».

Según explica Silvester, el equipo entró en contacto colectivo con esta singularidad. Todos de algún modo perdieron la vergüenza. La necesidad de abrirse a los demás, hizo que todos y cada uno de ellos se mostraran tal cual uno es. Fueron auténticos, y según sus palabras: «diferentes para toda la vida».

Tomada la decisión, se encontraron que tenían que volar en condiciones climáticas muy adversas. Pero esto, una vez conocido el porqué de su decisión, lejos de ser una amenaza se convirtió en un reto para todos ellos. Según explica Silvester: «el desafió es lo que hace sacar lo mejor de ti mismo».

Así pues volaban rozando las olas, algo que requiere una gran competencia, pero a ellos les parecía fácil: «de ahí la importancia que tiene la preparación profesional para saber dar respuesta en las situaciones futuras de crisis».

Finalmente, tras cumplir con la misión que a su equipo le había sido encomendada, volvió a casa sano y salvo, y todos ellos pasaron a la historia.

Esta experiencia en el seno de un equipo altamente competitivo, le ha llevado a Sylvester a entender el valor del equipo como un valor superior. Y así dice haber comprendido que la esencia del liderazgo está basada en 4 pilares: Integridad, Humildad, Amor y Servicio.

«Los equipos empiezan a funcionar cuando se intercambian estas 4 palabras». Cuando el equipo se interrelaciona a través de estos 4 valores.

Silvester en su declaración, hace especial mención a la humildad, como la suerte que tienen algunas personas de sentirse pequeños, ínfimos ante la trascendencia de su propia existencia: «cuando uno se siente realmente pequeño es cuando está en mejores condiciones de mejorarse».

Y también al amor: «el amor como sentimiento o el amor como comportamiento». Afirma que de verdad ha llegado a amar tanto a cualquier miembro de su equipo como para estar dispuesto a dar la vida por él. Probablemente este sea el amor más profundo.

La experiencia de Roberto Silvester, nos permite profundizar en el valor del equipo y así incidir en algunas reflexiones:

  • El miedo y las dificultades se superan mejor en el seno de un equipo.
  • La preparación profesional es fundamental para un equipo altamente competente.
  • Un equipo es el mejor entorno para desafiarte y crecer como persona, y para ser más competente como profesional.
  • La felicidad tiene mucho que ver con la competencia personal, esto es, con poner en valor las capacidades personales.
  • Un gran equipo no lo es por la cantidad de personas que lo forman, sino por la calidad humana de las mismas.
  • Un auténtico equipo, te ayuda a ser auténtico como persona.
  • La integridad, la humildad, el amor y el servicio, son valores que unen profunda y humanamente a un equipo, y despiertan un fuerte compromiso entre todos ellos.
  • Los grandes sueños son para los grandes equipos.

Podéis conocer aquí el testimonio de Roberto Sylvester narrado en primera persona.

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6 Comentarios

  1. con franquesa es emocionante leer tremendo analisis y verse reflejado en cada etapa,es q con franquesa es la opcion a tomar cuando nuestras aspiraciones escapan alos contextos extralimitados,y para quien rcien se desida si bueno es decidirlo infinitamente mas recomendable es experimentarlo , tengo 48 años y lo practico desde los 7
    y si bien ha sido una lucha trmenda ,los logros a todo nivel son muy dirutables q porsupuesto son infinitamente mas q los soñados y proyectados

    la vida de los emprendedores o emprendenautas» no es facil pero sy se es muy libre y feliz

    • Hola Eliomar, estoy totalmente de acuerdo contigo. La vida del emprendedor no es fácil, la vida de un equipo tampoco, ¿en realidad la vida no es fácil?, pero ese es el gran reto, el gran desafío. Hay veces que la gente me pregunta por mis motivaciones, y siempre digo que el sólo hecho de saber que he sido capaz de hacer algo que me propuse, ya es suficiente motivación como para intentarlo una y otra vez. La energía y el placer de sentirse orgulloso por haber logrado algo que a priori se supone dificultoso, te la dan pocas cosas en la vida. Si uno tiene el espíritu del emprendedor, en realidad no necesitas grandes motivos para hacer cosas y superarte. Un abrazo.

  2. Hola que tal….
    Muy interesante este articulo ya que entre a esta pagina por cumplir con un deber de la universidad y me termino gustando mucho los relatos e historias de motivacion personal..

  3. Estimado Ignacio,

    agradezco haber tomado mi charla como referencia para este trabajo.

    Coincido en un todo contigo en la importancia del «Valor del Equipo» para el éxito de nuestras organizaciones.

    Un abrazo
    Roberto Sylvester

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