¿Hace justicia siempre la percepción a la realidad?. Es evidente que no. ¿Cuál es el coste de ello?. Sin duda alguna muy alto.

La percepción tiene que ver con la idea que nos hacemos de algo o de alguien guiándonos fundamentalmente a través de nuestros sentidos a falta de un conocimiento profundo. Tiene que ver de algún modo con la intuición. La realidad sin embargo tiene que ver con la verdad objetiva, si bien la percepción muchas veces se ajusta y hace honor a la verdad, aunque no siempre.

Suelo decir que la percepción debe ser objeto de nuestra intensa atención, porque al final las personas somos seres emocionales; nuestras emociones nos guían y por tanto para bien y para mal es la percepción la que influye sobremanera en nuestras actitudes, en nuestras tomas de decisiones y en cómo afrontamos la vida misma.

Sin embargo como he avanzado, en ocasiones la percepción no es justa por cuanto objetivamente no hace honor a la verdad, o al menos refleja una verdad sesgada, y esto ya nos condiciona impidiéndonos acercarnos con mayor profundidad a la realidad objetiva; es decir, se convierte en este caso la percepción en una limitación para quien percibe y en una injusticia para quien la sufre si esta es negativa, o en una sobrevaloración que para nada conviene si es el caso contrario.

Por cuestiones profesionales y también por mi afición a disfrutar de lugares, culturas y gentes, he tenido la ocasión de conocer más de 25 países, y hace tan sólo unos días tuve el placer de visitar uno más: Colombia. Mi visita fue para dar la conferencia inaugural del Congreso Internacional de Elearning y Dirección de Personas y para presentar por vez primera en Latinoamérica mi libro El Gran Equipo; es decir, para compartir de algún modo y siempre desde la máxima humildad, mi experiencia, conocimiento y reflexión.

También la organización del Congreso me invitó a participar en la clausura del mismo, donde tuve la ocasión de decir unas palabras que de algún modo dejan entrever cómo cambié la percepción de este maravilloso país, al entrar en contacto con la realidad. No puedo trascribirlas porque no dispongo por ahora del video del acto –en cuanto lo tenga lo colgaré-, sin embargo sí quisiera tratar de recordarlas y trasmitirles de algún modo el contenido de mí mensaje, la intención y quizá también la emoción: “Llegó la hora de las despedidas, pero estas no tienen por qué ser tristes, pueden ser ilusionantes. Como suelo decir, esto no es un adiós sino un hasta luego. Desde hace algún tiempo y por diversos motivos tenía ilusión por venir a este país. Cuando José Lozano me invitó a estar con todos ustedes, realmente me sentí muy emocionado, pero he de decirles que ahora la emoción que siento es si cabe aún mucho más intensa. Recuerdo cuando me asomé por la ventanilla del avión, tras un largo viaje, y pude contemplar la belleza de este país, esas impresionantes montañas, y después la sabana; esas preciosas y verdes praderas. Pero más tarde pude comprobar algo de lo que ya me habían hablado, la belleza de sus gentes: gente amable, afable, respetuosa, dispuesta, cariñosa… He tenido el placer de conocer en estos días gente realmente extraordinaria con la que espero seguir manteniendo el contacto. Un bello país este, con una gran proyección. Un país que está creciendo, que está consiguiendo poco a poco reducir el desempleo. Un país que está mejorando sus infraestructuras y también está consiguiéndolo en materia de seguridad. Una capital, Bogotá, que se ha revelado como un importante centro de negocios a nivel internacional. Yo creo que los retos para Colombia pasan por seguir mejorando en materia de infraestructuras y de seguridad para atraer más negocio y más turismo. Seguir avanzando en investigación, desarrollo e innovación, tienen ustedes muchísimo talento. Algo que digo en España, en Colombia y allá por donde vaya; cuiden desde la infancia y a lo largo de la vida el desarrollo de las personas. El talento es quizá lo más valioso que puede tener un país. Y utilicen el Elearning para llevar el conocimiento hasta todos y cada uno de los rincones de este bello país. Sólo tengo gratas palabras y cariño para todos y cada uno de ustedes. Muchas gracias”.

Lo cierto es que algo muy comentado entre la expedición española, fue en relación a la percepción que tenemos el resto del mundo y particularmente en España sobre Colombia; percepción construida determinadamente a partir de las noticias que nos inundan desde los diferentes medios de comunicación. Pensamos en este país como un lugar inseguro y de baja proyección al que probablemente nunca iríamos. Es cierto que la droga y la guerrilla están a la orden del día, dos grandes males que se han convertido en causas mayores para Colombia, quien lucha por combatirlos con cada vez más acierto. Es cierto que uno debe saber dónde y cuando ir, y dónde y cuando no. Y es cierto que la pobreza para gran parte de la población es una realidad por la que se está trabajando cada día.

Pero no es menos cierto que este país, la 4ª economía de América Latina, ha crecido en plena recesión para muchos otros a un 4,3% en 2010 y que se espera crezca a un 5% para 2011, con una tasa de desempleo en continuo descenso, ahora alrededor del 11,3%. Bogotá por ejemplo, la 8ª mejor ciudad para hacer negocios en América Latina, se ha convertido en un gran referente internacional.  Una ciudad con más de 100 universidades y gente preparadísima que está creciendo a un 7,5%, que ha conseguido bajar su tasa de desempleo por primera vez en 10 años y en plena crisis por debajo de 2 dígitos (9,9%), y que se espera siga creciendo por encima del 8%. Un país con grandes riquezas: café, flores, esmeraldas, oro, petróleo… Un país sobre todo de buenas gentes.

Creo que en este caso a Colombia la percepción no le hace justicia a la realidad. Fui para aportar algo: experiencia, conocimiento y reflexión, pero sin duda me llevo mucho más de lo que haya podido dar. Gracias a todos por vuestras felicitaciones, por vuestra buena disposición y por vuestro cariño. Espero en unos meses acudir de nuevo a raíz del interés mostrado por universidades y empresas. Espero verles muy pronto en esta, su maravillosa Colombia.

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