El pasado mes de mayo la sociedad española se lanzó a la calle de una manera espontánea y pacifista para mostrar su indignación con el sistema y con quienes lo administran. Una protesta, o movimiento social conocido de inmediato en todo el mundo como la “Spanish revolution” y en España como la revolución de los indignados o el movimiento 15-M. Lo que en un principio comenzó en algunas ciudades españolas, en muy poco tiempo la indignación se manifestó en las principales plazas de otras ciudades del mundo.  

Al hilo de esta actitud social, la cual ya desde este momento manifiesto que respeto y apoyo en el fondo, por cuanto la causa sin duda alguna a mi juicio es noble, legítima y admirable, aunque no en la forma, quisiera compartir con quien me quiera escuchar algunas reflexiones fruto de mi ocupación profesional y de mi inquietud personal, sobre las cuales vengo disertando con mayor o menor acierto desde hace ya muchos años; mucho antes por tanto de que sucedieran estos hechos.

Con independencia de los administradores elegidos, recordemos, por nosotros mismos ejerciendo nuestros derechos democráticos, debemos tomar conciencia de que cada uno de nosotros también somos administradores del sistema. Y como administradores universales del mismo, no sólo tenemos nuestra propia capacidad de influir en él, sino también nuestra propia parcela de responsabilidad personal, más allá de ejercer con libertad esa magnífica herramienta democrática que es el voto.

Precisamente, suelo llamar la atención sobre la ineficacia del sistema, fundamentalmente en relación al tema que me ocupa día a día desde hace más de 20 años, que es el desarrollo personal y organizacional como base del crecimiento económico, social y medioambiental. Y es que el sistema se ha revelado como totalmente ineficaz, por cuanto que no nos ayuda a crecer como sociedad, ni como instituciones, ni como empresas, al no ser capaz de ayudarnos a crecer como personas.

Suelo decir que la crisis económica global en el fondo es el reflejo de una crisis de valores, fruto de un sistema que nos da conocimiento para crecer, eso sí, pero se olvida de lo más importante: nuestro autodescubrimiento como base para la sostenibilidad. Un sistema que nos dice como es el mundo pero que es tan insolente que se atreve a decirnos quienes somos y quienes podemos llegar a ser en función de lo que hagamos o dejemos de hacer; como si todas nuestras posibilidades se redujeran a seguir la senda marcada; como si no tuviéramos derecho y talento para crear nuestro propio camino en línea con nuestra propia esencia. Un sistema que nos mantiene encerrados en una caja de cristal, construida a base de falsas creencias, de prejuicios sociales y de verdades a medias, a veces malintencionadas o cuanto menos interesadas, que nos hacen creer que la única realidad posible es la que vemos, y que para bien o para mal, estamos condenados a vivir en ella. Un sistema que nos limita, en lugar de ayudarnos a descubrirnos para vivir con libertad y en toda nuestra dimensión.

Dicho esto a modo de introducción, desde mi propia reflexión, desde el respeto y con la máxima humildad y apoyo a una sociedad indignada, y sin más pretensión que ejercer mi derecho a la libertad de expresión, yo le digo:

¡Indignaos y autodescubríos!…

-Autodescubríos porque en nuestro interior reside el verdadero potencial para cambiar las cosas.

-Autodescubríos porque nuestra visión sobre los hechos determina nuestro pensamiento, nuestro sentimiento, nuestro modo de hacer, nuestro carácter y nuestro destino.

-Autodescubríos para poder ver con los ojos de ese aventurero capaz de convertir la adversidad en un desafío y nunca más con los ojos de un triste superviviente quien se abandona a merced de las circunstancias, estando firmemente convencido de que poco o nada está en sus manos hacer.

-Autodescubríos porque el sistema no nos va a dar aquello que nosotros no seamos capaces de dar al sistema.

-Autodescubríos porque nadie va a venir a sacarnos de aquí, somos nosotros los que tendremos que hacerlo.

-Autodescubríos porque somos seres únicos e irrepetibles con un gran potencial que poner en valor y aún ni siquiera somos conscientes de ello.

-Autodescubríos porque tenemos todo el talento del mundo para hacer por nosotros mismos, todos juntos, lo que quienes deberían hacerlo no son capaces.

-Autodescubríos porque no es tanto la inteligencia que tenemos como el uso que hacemos de ella.

-Autodescubríos porque el primer compromiso debe ser el personal, y desde ahí comprometernos con los demás, con nuestras empresas y con la sociedad en general.

-Autodescubríos porque la diversidad implícita en el ser humano es la base de nuestro mayor potencial, y cuando se gestiona positivamente, se crean grandes sueños y se alcanzan grandes logros.

-Autodescubríos porque si profundizamos advertiremos que es mucho más lo que depende de cada uno de nosotros y de todos juntos en general, que lo que depende de aquellos a quienes exigimos y con quienes nos indignamos.

-Autodescubríos porque es mejor indignarse y hacer, que indignarse y proponer.

-Autodescubríos porque en lugar de engañarnos pensando que poco o nada podemos hacer por conseguir nuestros sueños porque poco o nada está en nuestras manos, es mejor descubrir que en nuestras manos está lo más importante para alcanzar si cabe aún mayores sueños.

-Autodescubríos porque todos podemos ser aún mejores estudiantes, mejores profesionales, mejores hijos, mejores padres, mejores compañeros, mejores amigos, mejores personas…

-Autodescubríos porque cambiar es posible, y la falsa utopía del cambio sólo es la excusa para aquellos que no creen en los demás, porque en el fondo no creen en sí mismos.

-Autodescubríos porque mirar la paja en el ojo ajeno y culpar a otros de nuestros males no es una actitud sobre la que podamos crear y crecer sostenidamente.

-Autodescubríos porque es mejor comprometerse que permanecer indiferente, proponer que exigir, dar que pedir, unir que separar, hacer que deshacer, amar que odiar.

-Autodescubríos porque nadie es mejor líder para cada uno de nosotros que cada uno de nosotros mismos.

-Autodescubríos porque la inteligencia y la voluntad del ser humano y su capacidad de reinventarse o renacer, es todo lo que necesitamos para hacer que las cosas cambien.

-Autodescubríos porque los hechos son los que son y lo que nos hace fuerte frente a ellos son las actitudes con las que los afrontamos.

-Autodescubríos porque vencer nuestros miedos es darnos la oportunidad de ser verdaderamente libres; de crecer como profesionales, y sobre todo como personas.

-Autodescubríos porque todos tenemos aún mucho que podemos observar, mucho que podemos aprender, mucho que podemos reflexionar, mucho que podemos compartir, mucho que podemos ofrecer, mucho que podemos hacer, mucho que podemos sentir, mucho que podemos amar…

-Autodescubríos porque sólo es posible crear y crecer en un nuevo paradigma desde el optimismo, la confianza y la firme creencia en uno mismo y en los demás.

-Autodescubríos porque elevar las dificultades a la categoría de problemas no acrecienta sino los problemas.

-Autodescubríos porque no hay camino sin dificultades, justo lo que necesitamos para aprender, mejorar, prosperar y ser mejores profesionales y mejores personas.

-Autodescubríos porque todos nos podemos equivocar, pero también tenemos la capacidad de rectificar y de pedir perdón, lo que no sólo enmienda nuestro error sino que además nos hace aún más grandes.

-Autodescubríos porque entender a otros y saber perdonar es una muestra de humildad y de grandeza personal.

-Autodescubríos porque ninguna persona sóla, por capaz que esta sea, es tan poderosa como la fortaleza de aquellos que se unen para caminar, crear y crecer juntos.

-Autodescubríos porque si no cambiamos la dirección de nuestros pasos es probable que lleguemos allá donde nos dirigimos.

-Autodescubríos porque la capacidad del ser humano supera lo inimaginable, y en cada uno de nosotros hay un auténtico ser humano aún por descubrir.

-Autodescubríos porque los resultados a veces no reflejan la intención de las personas, pero la intención de las personas es lo que crea los resultados.

-Autodescubríos porque el entorno no va a cambiar, pero si nosotros lo hacemos, haremos de él una nueva realidad.

-Autodescubrios porque debemos seguir mirando al frente, sin dejar de caminar que perderse es tan digno como digno es luchar.

-Autodescubríos porque si nosotros queremos el trabajo puede y debe darnos mucho más que una nómina a final de mes.

-Autodescubríos porque es mejor integrar para vivir una única y plena vida, que tratar de conciliar dos vidas que en realidad no tenemos.

-Autodescubríos porque ¡nada es imposible!; porque tropezar no es caer, ni perder es fracasar, porque atreverse es vivir y vivir es mucho más.

-Autodescubríos porque la felicidad consiste en vivir conforme a nuestra propia esencia, algo que tiene mucho que ver con lo auténtico, con lo genuino.

-Autodescubríos porque el éxito consiste en luchar dignamente por construir nuestro camino personal, ese que deseamos, podemos y nos es legítimo, en lugar de resignarnos a vivir el camino en el que estamos, quizá de casualidad, quizá porque otros lo han diseñado por nosotros, o quizá porque pensamos que es el único posible.

-Autodescubrios para vivir y disfrutar cada día desde la ilusión y el compromiso, y no desde la resignación y la indiferencia; para ser felices y ayudar a que otros también lo sean.

-Autodescubríos porque después de la tormenta siempre sale el sol; es parte del ciclo de la vida.

-Autodescubríos porque debemos afrontar la situación que sea como sea nos ha tocado vivir, como un reto y jamás como un lamento.

-Autodescubríos porque en la vida hay que ser valientes y atreverse a soñar en grande, porque quien sueña en grande algún día es grande.

-Autodescubríos porque tenemos el potencial para ser un auténtico Gran Equipo.

-Autodescubríos porque el mejor entorno para crecer si uno quiere, es la adversidad.

-Autodescubríos porque el empleo, la riqueza, la felicidad y el bienestar social, no está en el olimpo de los dioses, sino en la fe en las personas: es algo terrenal, no divino.

-Autodescubríos porque ¡somos lo mejor que tenemos!.

-Autodescubríos porque el autodescubrimiento es algo mucho más valioso que la autorealización.

-Autodescubríos porque ser inconformistas es el mejor modo de empezar a desplegar toda nuestra imaginación, toda nuestra creatividad y todo nuestro talento, ese que ni siquiera aún sabemos que tenemos.

-Autodescubríos, porque para cambiar el sistema hay que ser parte activa de él.

-Autodescubríos, porque sin firme creencia en las personas, no hay crecimiento posible ni creación que se soporte con firmeza.

-Autodescubríos, porque si todos pudiéramos autodescubrirnos, pronto las cosas empezarían a cambiar.

-¡Indignaos y autodescubríos!… hacedlo porque indignarse es exigir a otros que sean responsables, y autodescubrirse es darnos la oportunidad de empezar a asumir con mayor eficacia nuestra propia responsabilidad.

Ignacio Bernabé

Valencia (España), a 4 de junio de 2011

6 comentarios

  1. He leido por primera vez (seguro lo tendrè que releer en varias ocasiones)., el material que acompaña este correo y he sentido en cada una de sus frases que el auto-descubrimiento y la indignacion, con sentido, deben ser el norte de los habitantes de esta aldea llamada tierra..Lo ocurrido en España es una seria advertencia y un camino a seguir para que los seres humanos nos elevemos por encima de las circunstancias y pongamos todo el empeño y algo màs si fuese necesario para que los «dirigentes», tambien se autodescubran y entiendan que el triste papel que desde siempre han estado haciendo llegò al borde del precipicio.., saludos y muchas felicidades y mi gratitud por encenderme la mecha del autodescubrimiento con la indignacion…

    • Muchas gracias Luis Manuel, sin duda es un post con el que pretendo invitar a una reflexión profunda, como tu dices requiere leer y releer, pero creo que vale mucho la pena. Un fuerte abrazo, te deseo lo mejor.

  2. Gracias por relacionar por escrito pensamientos y acciones para, como bien dices, releer y reflexionar. Sirve para abrir los ojos y dar la oportunidad a las personas de ver que puede cambiar las cosas y comienza por uno mismo. El sentimiento de «indignación» sirve para darse cuenta que algo no te gusta, pero hay que saber que las cosas dependen de ti. Comparto lo que dices, has conseguido resumir el estado actual de muchos, activar la convicción y crear palabras que ofrecen la visión para la acción.
    Me ha encantado encontrarlo. Felicidades Ignacio.

    • Muchas gracias Beatriz. Tenemos que pensar que en cada uno de nosotros hay mucho que podemos hacer por nosotros mismos y por los demás, por ello tenemos que tratar de descubrinos cada día; descubrir nuestros talentos, y cómo y con que sentido los vamos a poner en valor; redefinir prejuicios sociales, falsas creencias o verdades a medias que no nos dejan vivir en libertad y en toda nuestra dimensión; y trazar nuestro camino personal en línea con nuestra propia esencia. Esta debería ser nuestra máxima prioridad y también nuestra responsabilidad como personas y como ciudadanos. Un abrazo, te deseo lo mejor.

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