¿Qué es el Management realmente, una ciencia o un arte?. ¿Cómo determina el entorno actual el modo en el que este debe orientarse y desarrollarse?. ¿Cómo influye a los líderes? ¿Cómo impacta sobre el crecimiento de las organizaciones?. Ignacio Bernabé nos da las respuestas.

 

Durante años he investigado, estudiado y comprobado cómo el Management se ha ido desarrollando más como un arte que como una ciencia, muy probablemente entre otras razones, porque el conocimiento científico nunca había estado tan democratizado y al alcance de todos, como ahora.

 

En este sentido, durante décadas los líderes han tenido que aplicarse desde su propio talento, en la mayoría de los casos inspirados por pensadores, expertos y otros líderes, tratando a su vez de inspirar a otros desde la interpretación que cada cual ha ido haciendo de la realidad.

 

Es así como, con más o menos éxito en según que ocasiones, han logrado movilizar a sus equipos hacia los objetivos marcados.

 

Y es así como fundamentalmente han crecido las organizaciones; desde el impulso que estos han ido generando, desde la interpretación de la genética de sus propias organizaciones en su relación con el entorno, así como de la percepción más o menos acertada sobre las motivaciones y talentos de su gente, y del modo en el que las personas a quienes lideran han ido respondiendo a estos estímulos desde su propio entendimiento, sensibilidad y competencia. Arte en estado puro.

 

DEL ARTE A LA CIENCIA

 

Sin embargo, más allá de que el Management basa una gran parte de su éxito en el talento de los líderes para comprender, expresar y gestionar eficazmente la relación entre el entorno, las personas y las organizaciones, debemos cuestionarnos hasta qué punto los nuevos intereses, aspiraciones y desafíos de la empresa y de la sociedad en su conjunto, un mundo más dinámico que nunca, inédito e impensable tan sólo una década atrás, aconsejan desarrollar un Management apoyado mucho más sólidamente, sobre toda esa base científica que ya acumulamos en relación a todo ello.

 

En la realidad actual, demasiados parámetros debe ser manejados cada día, como para ser gestionados con eficacia únicamente desde la interpretación y el talento de cada cual. No podemos poner a los líderes esta responsabilidad, si queremos que realmente sean eficaces en su liderazgo.

 

Demasiados parámetros debe ser manejados cada día, como para ser gestionados con eficacia únicamente desde la interpretación y el talento de cada cual. No podemos poner a los líderes esta responsabilidad, si queremos que realmente sean eficaces en su liderazgo.

 

Organizacionalmente hablando, necesitamos estar bien alineados en las preguntas y poder llegar a las respuestas de un modo sólidamente estructurado, desde el que poder crear una visión mucho más poderosa y coherente con el auténtico potencial que atesoramos, que sin duda, reside en las personas.

 

Y lo más preciso, poner en valor el resultado de todo ello desde un sentido profundamente conectado con quienes aspiramos a ser como organizaciones, y más allá, como personas y como sociedad en general.

 

¿Qué ha cambiado en el entorno? ¿Qué no va a cambiar? ¿Qué podemos cambiar? ¿Dónde reside nuestro mayor potencial de crecimiento? ¿Cuál es la misión de las personas? ¿Y de los líderes? ¿Qué talento necesitamos? ¿Qué talento tenemos? ¿Cómo lo desarrollamos? ¿Cómo lo motivamos? ¿Cómo lo comprometemos? ¿Cómo lo transformamos en alta competencia colectiva? ¿Cómo lo alineamos a la estrategia? ¿Nuestra genética es capaz de dar respuesta a las características del nuevo entorno? ¿Tenemos que revisarla? ¿Fortalecerla? ¿Modificarla?.

 

Tantas y tantas preguntas que se hacen o deberían de hacerse los líderes, se resumen en una realmente poderosa: En un mundo inédito y más dinámico que nunca, ¿cómo gestionamos eficazmente el crecimiento de las personas, de los equipos y de las organizaciones?.

 

DE LA INSPIRACIÓN A LA METODOLOGÍA

 

Al igual que los artístas, -pintores, músicos, actores, bailarines…- además de su talento precisan metodologías, herramientas y técnicas, los líderes también deben tener en este sentido el mejor soporte.

 

Lo realmente relevante de la democratización de la ciencia, es que está permitiendo que el conocimiento científico se expanda y se interrelacione más que nunca para generar más valor en el desarrollo de cualquier disciplina en particular, y de todas en su conjunto.

 

Así como la historia se impulsa más eficazmente desde la geografía, la arqueología, la paleontología o la cronología. O la química crece más fuertemente desde la física, las matemáticas, la bioquímica o incluso la astronomía. El Management tradicional, tal y como se ha ido desarrollando en las últimas décadas desde una fuerte orientación a los objetivos, se ha nutrido esencialmente de las matemáticas, la ingeniería, la economía, o la informática entre otras ciencias, la mayoría de ellas exactas.

 

Sin embargo la necesaria orientación a las personas del Management actual, fuertemente sustentada sobre la necesidad de crecer desde la integración del cambio en nuestras vidas y en las de nuestras organizaciones, precisa evolucionar con mayor determinación a partir de nuevos conocimientos devenidos desde otras ciencias, fundamentalmente humanas y sociales, centradas en el conocimiento del Ser humano y del modo el en que este puede crecer más eficazmente en su relación con el entorno.

 

La necesaria orientación a las personas del Management actual, precisa evolucionar con mayor determinación a partir de nuevos conocimientos devenidos desde otras ciencias, fundamentalmente humanas y sociales.

 

De este modo la antropología, la medicina, la sociología, la filosofía, el lenguaje, la educación, la psicología, la biología, la psicomotricidad o incluso la ergonomía, deben ser integradas metodológicamente con mayor decisión, generando en sí mismo un nuevo conocimiento aplicable en este campo, en forma de nuevas prácticas de Management.

 

La precisión y rigurosidad de los axiomas desarrollados a través de las diversas ciencias exactas desde las que el Management se ha ido nutriendo fundamentalmente hasta hace relativamente bien poco, aportan ahora un valor relativo al desarrollo de un campo que cada vez más debe poner el foco en las personas.

 

Quizá por ello, aun sin estar tan justificado por el entorno como ahora, el talento de los líderes ha suplido durante décadas el necesario apoyo de un mayor conocimiento de la naturaleza humana, y el desarrollo de métodos que ayuden a liderar más eficazmente, desde la comprensión del liderazgo como un proceso que puede y debe ser desarrollado, además de artística, metodológicamente.

 

LA RESPUESTA DEL GROWTH MANAGEMENT

 

Es de este modo como el Growth Management lo comprende, lo explica y crece, poniendo en manos de los líderes un nuevo conocimiento, relacionado, conceptualizado y estructurado poderosamente en forma de metodología con alta capacidad predictiva y transformadora, precisamente lo que ahora más que nunca necesitamos.

 

Sin duda los líderes desde la inspiración son capaces de llevar a la acción a sus equipos. Y que duda cabe que la acción genera movimiento, pero a veces no con la fuerza necesaria o en la dirección correcta para producir transformación y crecimiento en un entorno de una energía dinámica arrolladora.

 

Ahora necesitamos crecer desde toda esa energía que está presente en el entorno. No resistirnos a ella sino todo lo contrario, aprovecharla. Desarrollar lo que conceptualicé como movimiento inteligente: crecer con la máxima eficacia y con el mínimo coste, gestionando eficazmente la energía del cambio, tal y como un surfista hace con las olas.

 

El movimiento inteligente es la capacidad de crecer con la máxima eficacia y con el mínimo coste, gestionando eficazmente la energía del cambio.

 

Transformar  la sociedad, las organizaciones y el mundo, y además hacerlo constantemente, requiere de una nueva forma de comprender y desarrollar el arte de liderar, elevándolo a la categoría de ciencia. 

 

La dinámica de crecimiento que debemos crear, precisa de nuevas competencias específicamente desarrolladas a tal efecto, desde una sólida fundamentación teórica, científica y metodológica.

 

Las respuestas del Growth Management llegan desde estas premisas, identificando y facilitando el desarrollo de esas nuevas competencias desde las que los líderes puedan impulsar a las personas hacia su propio autodescubrimiento.

 

Y ello porque es desde el reconocimiento y desarrollo de nuestros más profundos talentos y motivaciones, como las personas cambiamos, nos adaptamos y crecemos,  y con nosotros, también nuestras organizaciones, algo que en hoy en día supone un desafío constante.

 

Es desde la integración metodológica del conocimiento científico y empírico al servicio del crecimiento, como el Growth Management facilita a los líderes que no se pierda ni un gramo de toda esa energía que precisa el cambio, sabiendo que está presente en el mismo entorno y aprendiendo a canalizarla eficazmente hacia ellos mismos y hacia sus equipos.

 

Y todo ello desde un sentido profundamente conectado con las personas y mediante un proceso que permita ser llevado a cabo con seguridad y garantía, poniendo en valor la consciencia y responsabilidad de todos los implicados que, tarde o temprano terminan por convertirse en auténticos agentes del cambio. Y sin duda con independencia de que sean más o menos resistentes él, cosa que por otra parte es inherente a esa naturaleza humana que tanto los líderes y como en general todos tenemos que ser capaces de comprender y de gestionar cada vez con mayor eficacia.

 

Fundamentos del Growth Management que nos ayudan a crecer desde una visión, no tanto de futuro como de presente, gestionada, no cómo la simple acción y efecto de ver en relación al horizonte que queremos alcanzar, sino como la acción y el efecto de comprender quienes en realidad somos, quienes podemos llegar a ser y de qué modo podemos lograrlo como personas y como organizaciones.

 

Una visión que podamos construir con criterio y con pasión, para crecer como personas cada vez más comprometidas, competentes y felices, y hacer crecer a nuestras empresas como organizaciones cada vez más competitivas, responsables y sostenibles.

 

En definitiva, hacer realidad el mantra del Growth Management: “personas que cambian, organizaciones que crecen”. Lograr como personas que nuestro mundo cambie, para cambiar el mundo.

 

 

Ignacio Bernabé

Founder & President of The Growth Management® Science Company

Growth Management® International Expert Consultant, Coach & Speaker

www.ignaciobernabe.com

 

The Growth Management® Science Company

www.thegrowthmanagementscience.com

info@thegrowthmanagementscience.com

 

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