ARTE Y CIENCIA PARA SER OPTIMISTA

Hace algún tiempo, una buena amiga me decía con cariño que soy un “optimista sin escrúpulos”
. Sin ser este el caso, es cierto que en general a los optimistas se nos tacha de soñadores, de estar siempre en las nubes, de no tener los pies en la tierra, de estar mal informados, de ilusos, ingenuos… Pero no podemos olvidar la idea de que si hemos dejado de vivir en cuevas, de vestir pieles o de comer carne cruda es gracias a optimistas soñadores que han sabido imaginar el futuro y se han sentido capaces de vencer las dificultades para construirlo a partir de un presente esperanzador.

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